El cantante Morrissey ha cancelado el concierto previsto para este jueves en el Palau de les Arts Reina Sofía, que iba a inaugurar su gira española con próximas fechas en Sevilla y Zaragoza. Según explicó en un comunicado difundido a primera hora, después de conducir durante dos días desde Milán hasta València, no logró descansar la noche del miércoles debido al ruido generado por un festival cercano, la música tecno a gran volumen y los anuncios por megafonía. Esta situación, según el propio artista, lo dejó “en un estado catatónico”, haciendo imposible su actuación.
El texto del comunicado insiste en que la suspensión no se trata de una decisión voluntaria del cantante, sino que “las circunstancias lo hacen imposible”. Morrissey, conocido por su carácter imprevisible y por cancelar conciertos con frecuencia, suma así un nuevo episodio a una larga trayectoria marcada por cambios de última hora y exigencias estrictas sobre el entorno en que actúa, incluyendo la negativa a presentarse en festivales donde se vendan productos cárnicos.
Crónica de una cancelación anunciada
La cancelación del concierto en València coincide con las Fallas, uno de los momentos más festivos y ruidosos de la ciudad, lo que ha generado un debate entre los seguidores y el público local. Muchos fans ya anticipaban cierta incertidumbre, conscientes de la reputación del cantante de suspender actuaciones por motivos variados, desde problemas logísticos o técnicos hasta la incomodidad por el comportamiento del público.
Los promotores del evento han iniciado negociaciones con los representantes de Morrissey para fijar una nueva fecha o, en caso de no conseguirlo, tramitar la devolución de las entradas. La noticia ha generado gran repercusión en redes sociales, mezclando la expectación por el artista con la particularidad de que la suspensión se produce en pleno corazón de las Fallas, una festividad que destaca por su música y ruido característico.
Este episodio se suma a otras cancelaciones memorables de Morrissey a nivel internacional, consolidando su reputación de artista exigente y, a veces, imprevisible, que convierte cada concierto en un evento que, para sus seguidores, nunca está totalmente asegurado.















