Las fiestas de Silla, referentes en patrimonio y arraigo valenciano

El municipio vive su Día Grande en honor al Santo Cristo y con dos actos de referencia y distintivos: La Dansa dels Porrrots y La Carxofa.

Silla vive su Día Grande de las Fiestas de Agosto en honor del Santo Cristo. Un pasacalle, emotiva misa y gran mascletà han sido el plato fuerte que ha abierto una jornada en que las tradiciones más arraigadas y sentimiento de pueblo son, de nuevo, protagonistas.

Y sin duda, las fiestas de este municipio de l’Horta Sur han conservado con vitalidad dos elementos de su patrimonio cultural: la Dansa dels Porrots y La Carxofa.

La de los Porrots, una singular y antiquísima danza ritual guerrera, que es bailada por 10 dansaires, que durante todo el día recorren las calles del pueblo. La danza consiste en el enfrentamiento simbólico entre dos bandos, con desafíos, acusaciones e intentos de agresión rituales. El bando vencedor levanta sobre la espalda a los adversarios siguiendo las pautas de unas bellas melodías de dulzaina.

Los bailadores van vestidos con un faldellín y un ancho collar de tela granate, con flecos amarillos. Después llevan un tahalí y cinturón de cuero negros; al lado izquierdo de la cintura los cuelga una pequeña bolsa cuadrada del mismo material. Todo esto adornado con claves metálicos. La cabeza lo llevan cubierto con una corona de hojas de hiedra. Muñequeras de cuero y en los pies zapatos de esparto. Las chicas llevan idéntica indumentaria, excepto una camiseta corta, sin mangas, que cubre el pecho.

Completan su equipo con la maza, llamada porrot, de unos sesenta centímetros de longitud, de color verde y adornada con claves negras. La música se interpreta con tabal y dulzaina y no cesa durante toda la danza.

Obviamente, la Dansa dels Porrots es para Silla un motivo de orgullo y lucha para ser declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

El colofón a todo un día de hermandad lo ha puesto la procesión, encabezada por personajes bíblicos, presidida por las camareras, el clero local y las autoridades municipales, acompañados por la Banda de la Agrupación Musical la Lírica de Silla, cerrándola el Santísimo Cristo, portado por los Costalers.

Al llegar el Cristo a la puerta de la iglesia, otro de los momentos más emotivos y esperados: el motet de Rigobert Cortina, Gloria a Dios en las alturas, más conocido por La Carxofa de Silla. Ya desde la Edad mediana existen referencias en la Carxofa en Valencia. Se trata de un instrumento que por la época estaba muy extendido como portador de ángeles en su interior. Tiene forma de bola dorada, y cuando se abre adopta una forma similar a la de una palmera o una alcachofa. Momento en que el niño que hay en su interior entona el motet. A continuación, los disparos de las veintiuna salves correspondientes.

En un día tan emotivo y engalanado, no podía faltar la música con la MACRO TOP: 40.000 Watios de iluminación y 20.000 Watios de sonido.

Así se ha vivido el Día Grande y así se lo contamos y mostramos. Pero por delante, a los vecinos y vecinas los queda, todavía, mucha mecha con un gran abanico de actos.