Una famosa película de los 80 llega a Valencia en forma de musical

La producción llegará al Teatro Olympia el próximo mes de octubre con una versión actualizada y ampliada de la película

El próximo 17 de octubre llegará al Teatro Olympia de Valencia la famosa película ‘Flashdance’, una de las producciones cinematográficas más exitosas de la década de los 80 gracias a sus míticas canciones y bailes.

Flashdance cuenta la inspiradora historia de Alex Owens, una chica de 18 años, soldadora de día y bailarina exótica de noche, que sueña con ir a la prestigiosa Shipley Dance Academy y convertirse en una bailarina profesional. Cuando se ve inmersa en una complicada historia de amor, y a riesgo de ser eclipsada en su carrera, Alex supera todos los obstáculos que se encuentra en el camino y demuestra que nada le impedirá alcanzar sus objetivos.

El musical, basado en la película de Paramount Pictures (guion de Tom Hedley y Joe Eszterhas), es un alegato a la superación personal, al poder de aferrarse a los sueños por encima de todo, a la fe sin límites. Además, recupera aquellos temas musicales tan conocidos mundialmente y que han sonado miles de veces en todo el planeta, pero añadiendo también sonidos más actuales y modernos que te harán vivir un auténtico concierto en directo y conquistarán a todas las generaciones.

Los números de baile, coreografiados por la reconocida Vicky Gómez, son exigentes y complejos. Incluyen estilos de street dance y urbanos como el popping o el locking, homenajeando al break dance, fenómeno de la época. Asimismo, tiene acrobacias muy potentes jamás vistas antes en un musical en nuestro país.

La escenografía cuenta con varios cuerpos estructurales metálicos móviles a dos alturas y con movimientos de escena muy coreografiados que el propio elenco convierte en diferentes localizaciones, consiguiendo así un espectáculo muy dinámico y propiciando transiciones ligeras, a las que el público está muy poco acostumbrado en teatro. La estética es inevitablemente ochentera y de aspecto muy industrial, evocando así un Pittsburg de los ochenta, donde la utilización de humo y pirotecnia fría dan gran espectacularidad.