Encuentran el manuscrito más antiguo del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia

El catedrático Gabriel Songel encuentra una referencia que adelanta 300 años la primera vez en que se cita al grial

Un manuscrito revela la antigüedad del Santo Caliz de Valencia con referencias del siglo XI. El catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia, Gabriel Songel, ha descubierto en un manuscrito consistente en un juego de letras que adelanta 300 años la primera referencia al grial valenciano.

El investigador añade que el acróstico se escribió en el siglo XI con motivo de la coronación de Pedro I de Aragón y detalla que son palabras compuestas con las letras del texto siguiendo un esquema geométrico que mencionan ‘Calis Lapis Exilis’, junto a la relación de reliquias que se guardaban en el monasterio oscense. En su estudio, el catedrático de la UPV descubrió el esquema geométrico por deducción y semejanza con las composiciones de las marcas de los reyes y emperadores de la época y los laberintos visuales contemporáneos, donde se escondían los nombres de los autores o el nombre del que había encargado la copia.

El Santo Cáliz de la Última Cena, que se venera en la Catedral valenciana desde el siglo XV, lleva 102 años expuesto al público en una capilla donde puede contemplarse su copa palestina de ágata en la parte superior, datada en el siglo I antes de Cristo.

Esta reliquia fue trasladada el 6 de enero de 1916 desde el relicario de la Catedral, donde permanecía custodiado desde el año 1437, hasta la antigua Aula Capitular de la Seo, actualmente capilla del Santo Cáliz, uno de los lugares más visitados de la ciudad de València y centro de numerosas rutas turísticas.

Respecto a la última investigación, el texto ha sido estudiado por expertos en códices, ya que se encuentra insertado en un ‘Glosarium’ del siglo XI y, según Songel, «lo sorprendente es que la imagen del texto no se había publicado hasta ahora».

El códice se encuentra en el Archivo de la Real Academia de la Historia, en Madrid; con el acceso al original y las copias digitales, el investigador del centro valenciano analizó la composición «perfecta» del impaginado que sigue la ley que descubrió el diseñador gráfico Tschichold en los años 50 del pasado siglo XX.