Emergencias no da importancia a un chico que acaba muriendo ahogado

La Asociación del Defensor del Paciente considera uno de los casos más "dolorosos e impactantes"

Una llamada telefónica al Summa de Madrid ha trascendido tras la muerte de un joven de 24 años. El sanitario apenas da importancia a la llamada y la madre tiene que insistir para que vaya el médico. El joven, que tenía un trombo en el pulmón, se desplomó y entró en parada cardiorespiratoria mientras la mujer pedía desesperada ayuda. Cuando llegó la médico de la UVI móvil le dijo que «el cerebro había estado demasiado tiempo sin riego». Fue trasladado de urgencia al hospital donde el chico murió cuatro días después.

El SUMMA 112, en un comunicado, lamenta el triste desenlace y comprendemos el padecimiento de estos padres tras el fallecimiento de su hijo. Asegura que puso a disposición del paciente todos los recursos materiales y humanos disponibles en un Servicio de Emergencias Extrahospitalarias para prestar una asistencia precoz a este joven de 23 años, qué lamentablemente falleció posteriormente en el hospital.

El SUMMA 112 reitera que sus profesionales actuaron en todo momento con diligencia y profesionalidad, conforme a los protocolos, y sus recursos móviles tuvieron unos tiempos de respuesta óptimos. El día en que se produjo la atención sanitaria, hace casi dos años, se produjeron dos llamadas en un intervalo de 8 minutos. Los síntomas aportados en la primera llamada apuntaban a un problema respiratorio sin signos de gravedad al inicio, siendo práctica habitual que el médico regulador (el que atiende desde el Centro Coordinador) solicite hablar directamente con el paciente para comprobar el tipo de respiración que presenta, lo que se hizo, mientras se movilizaba una Unidad de Atención Domiciliaria.

En la segunda llamada, la situación clínica había cambiado y ya se trató de una emergencia puesto que el chico no respiraba. Por ello, se movilizó una UVI móvil, un soporte vital avanzado para situaciones en las que existe un riesgo vital. No obstante, el médico no se limitó a ello sino que guió al padre en las maniobras de reanimación cardiopulmonar explicando qué pasos debía seguir para hacer el masaje. Le conminó a no dejar de hacerlo mientras llegaba la UVI móvil porque era la mejor manera de ayudar a su hijo.

El equipo sanitario de la UVI móvil que se personó en el domicilio consiguió revertir la parada y trasladar con vida al paciente al Hospital Rey Juan Carlos, donde falleció después de una patología grave y de brusca aparición como para que no se pudiera hacer nada en los distintos estamentos sanitarios por salvar su vida.