Cubren la pérgola del Parque Central para que haya más zonas de sombra

La pérgola central está destinada a ser cubierta por enredaderas que ahora están creciendo y a buen ritmo

El Ayuntamiento de Valencia ha iniciado la instalación de brezo natural en la pérgola del Parque Central. En total se están cubriendo 1.300 metros cuadrados de superficie para dotar de zonas de sombra a este espacio que desde hace meses han visitado miles de personas. El concejal de Jardinería Sostenible, Sergi Campillo, ha explicado que por el reducido tiempo que hace desde que se abrió al público el Parque Central, «la mayoría de especies arbóreas son juveniles y necesitan un tiempo para crecer y poder desarrollar toda su copa». Este es también el caso de la pérgola central, que está destinada a ser cubierta por enredaderas «que ahora están creciendo y a buen ritmo, pero todavía no dan la sombra que darán cuando su crecimiento se complete». Es por esto, y ante los comentarios de vecinos, vecinas y personas usuarias del parque sobre la necesidad de más zonas de sombra, que se ha decidido realizar esta intervención, a cargo del Organismo Autónomo Municipal de Parques y Jardines con un presupuesto de aproximadamente 4.500 euros.

Se ha optado por el brezo natural por ser un material fácilmente degradable en unos pocos años, dando tiempo así a las plantas enredaderas plantadas en la base de la pérgola para que colonicen la parte superior y doten así de sombra a toda la estructura. De esta manera, se consigue adelantar la creación de sombra en el camino principal del parque, que prácticamente une los barrios de Russafa y Malilla, sin modificar el diseño original, ya que serán las plantas enredaderas las encargadas de sombrear la zona dentro de unos pocos años.

Un total de 135 surtidores de la fuente más grande del Parque Central se ha convertido en el lugar de moda para refrescarse. Los más pequeños son los que más disfrutan jugando entre los chorros de agua en medio de un pulmón verde junto a la estación del Norte. Esta fuente se hará más grande cuando soterren las vías y amplíen el jardín. La única zona autorizada para meterse dentro de la fuente está en el juego de surtidores, rodeado por un banco de 289 metros lineales.

Los surtidores cuentan con una tecnología que permite accionarlos de varias formas, según la hora del día o la velocidad del viento. Hay chorros de hasta 2 metros, con juegos a ritmo lento para poder entrar en la lámina de agua. El granito es antideslizante y el sistema eléctrico de los jets funciona con una potencia que no presenta riesgo de daños a las personas.

Por las noches, el modo espectáculo tiene que observarse a más distancia, pueden alcanzar los cinco metros, permite juegos como olas y desplazamiento de todo tipo. La iluminación se consigue con proyectores led de alto rendimiento, que mezclan mucho mejor los colores. Cada chorro puede tener uno diferente al resto, dentro de una paleta de más de 16 millones de tonos.