Claves para tener un sueño reparador pese al calor

La temperatura y la humedad de la habitación son algunos factores básicos para conciliar el sueño y que éste sea reparador

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El Instituto Europeo de Calidad del Sueño, ESCI (por sus siglas en inglés), explica porqué el sueño se ve alterado por el calor, y aporta una serie de recomendaciones para mejorar la calidad del sueño y que éste sea lo más reparador posible, ya que influirá en nuestro rendimiento y estado de ánimo.

Según el investigador y coordinador de ESCI, Tomás Zamora, doctor Ingeniero Industrial por la Universidad Politécnica de Valencia, el sueño influye en la termorregulación corporal y viceversa. Temperaturas y humedades altas, con noches por encima de 25ºC y un 80% de humedad, son sinónimo de sueño ligero y poco reparador. Existe una explicación y es que las dos fases del sueño funcional son el sueño de onda lenta SWS y el sueño REM. SWS predomina al principio de la noche y el sueño REM en la segunda mitad.

Y aquí entra la primera recomendación de ESCI: la conveniencia de utilizar sábanas y pijamas que permitan un confort muy diferente para la primera parte de la noche, donde hay un sueño más estable, y otro distinto para la segunda, en la que tendremos más frío o calor, intermitentemente.

Otro factor a tener en cuenta es la humedad. Con un 80% de humedad ambiente perdemos el mecanismo de refrescarnos por transpiración. Como resultado “nos cuesta mucho conciliar el sueño y curiosamente trasladamos la fase SWS de sueño profundo hacia la segunda mitad de la noche. En consecuencia soñaremos mucho más al principio cuando es algo que solemos hacer en la fase REM y al final de la noche”, explica Tomás Zamora.

Niños y mayores los más vulnerables

Calor y sueño influyen además en la edad. Así las personas mayores “son hasta 2 veces más sensibles al calor nocturno y notarán los síntomas con temperaturas que en los jóvenes no deberían influir”, dice el investigador de ESCI. Su recomendación es que las personas mayores tengan especial cuidado “porque pueden deshidratarse muy rápidamente en noches calurosas”. Sin embargo, es mucho más delicado para ellos dormir a baja temperatura ya que les sube la presión arterial y aumenta la probabilidad de desarrollar coágulos, sin prácticamente notar que están durmiendo peor.

Otro perfil de población que hay que proteger especialmente las noches calurosas son los bebés. El exceso de calor es uno de los factores exógenos relacionados con la muerte súbita del lactante, explica Tomás Zamora. Por tanto “el bebe debe estar destapado con los pies, las manos y la cabeza desnudos, y debemos evitar darles biberones calientes”, indica. Al mismo tiempo hay que tener precaución con el uso del aire acondicionado y evitar que vaya directo a su vía respiratoria porque “se les irritará la garganta y los bronquios, haciendo que un poco de polvo, esporas o bacterias puedan crear bronquiolitis y asma”, asegura.