Buñol, de nuevo, a tomatazos

Cada último miércoles de agosto, Buñol se teñirá de rojo con la Tomatina. Una guerra pacífica en pleno corazón de este municipio que latirá en todo todo el mundo.

Cada último miércoles de agosto, Buñol se tiñe de rojo con la Tomatina; una guerra pacífica, y que como su propio nombre evoca: a tomatazos. Una cita con gran proyección internacional que abarrota el centro de este municipio componiendo un puzzle de sensaciones inigualable y único.

Todo empezó en 1945, en un desfile de gigantes y cabezudos. La batalla se debió al azar, después de una trifulca de los jóvenes con algunos participantes del desfile que se lanzaron tomates de un puesto de verdura que había allí por casualidad. Al año siguiente, los jóvenes repitieron la gesta con tomates llevados de sus casas, y aunque la policía frenó los enfrentamientos y se prohibió varias veces, después de una protesta en 1957, en la cual un desfile fúnebre celebraba el entierro del tomate, la batalla lúdica fue permitida y se instauró oficialmente.

No sabían que su gamberrada se iba a convertir en Fiesta de Interés Turístico Internacional, que aspira a ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco y un reclamo para turistas llegados de Reino Unido, Francia, Australia, Japón o Rusia, entre otros. Además de ser un escaparate para conocer esta localidad y sus alrededores.

De hecho, el Ayuntamiento pretende redefinir el concepto de la fiesta, al acompañar el tradicional lanzamiento de tomates con una propuesta de turismo rural y gastronómico atractiva y provechosa.

Desde el ente municipal quieren poner en valor su marca turística y que las miles de personas que se acercan a la población, para disfrutar de la batalla de tomates, tengan la opción de quedarse y de «disfrutar de todo el que ofrece» este municipio del interior valenciano.

En cifras, unos 160.00 kilos de tomates y más de 20.000 asistentes serán los principales protagonistas de esta peculiar fiesta, que este año…

Y como no, cuenta con un fuerte dispositivo de seguridad de más 500 agentes. Una asignatura pendiente. Pongan los relojes en marcha, porque, en breve, improvisados guerreros, de todo el mundo, tomarán el corazón de este municipio que latirá en todo todo el mundo.