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Da igual el rival, la competición, si falta una pieza importante como el capitán Dani Parejo… la realidad es que este Valencia CF no se cansa de ganar. Afianzado en la zona noble de LaLiga, la tropa que dirige Marcelino con maestría quería sumar otros tres puntos de una tacada y certificar su séptima victoria consecutiva (sexta en LaLiga) para seguir un inicio de récord. Y así fue. A este Valencia CF no hay reto ni objetivo que se le resista.

No fue un partido fácil, lo que refuerza el enorme valor de lo que está logrando el Valencia CF. De entrada, el Deportivo Alavés quiso presionar la salida del balón del equipo entrenado por Marcelino, sacaron las uñas para morder, con peligrosas internadas con la firma de Pedraza. Neto, con el pie, neutralizó el envenenado disparo del carrilero izquierdo, antes de detener en dos tiempos una falta ejecutada por Munir.

Desde la banda, Marcelino pedía inteligencia y tranquilidad en el juego. Y sus deseos fueron órdenes. El Valencia CF comenzó a ganar terreno, a acercarse a la portería defendida por el cancerbero Pacheco, a presionar más arriba. En una acción de presión iniciada por Montoya, el balón le llegó a Andreas, que dio el pase atrás para el goleador Simone Zaza. Control con la izquierda y disparo violento con la derecha para fusilar al meta local y elevar el 0-1 al marcador electrónico. Se ponía el partido de cara, pero el Valencia CF sabía que iba a sufrir. No es fácil ganar en LaLiga y más aún lejos de Mestalla.

Animados por la parroquia local, el Deportivo Alavés dirigido por De Biasi salió al césped enfurecido dispuesto a empatar. Paulista salió al cruce para evitar un remate de Munir en posición ventajosa, pero en el posterior saque de esquina, Alexis con la testa igualó el marcador. ¡Qué rabia! Había costado tanto ponerse por delante, que ver cómo el central se elevaba para rematar en el área pequeña fue un jarro de agua fría. Pero había que seguir buscando un triunfo que querían los dos equipos. Neto volvió a estirarse para desviar un disparo desde la frontal de un hipermotivado Munir que se envenenaba. Urgía reaccionar.

Con los dos equipos buscando la victoria, el partido se estiró. No tenía por qué venirle mal al Valencia CF, había más espacios y podría aprovecharse la velocidad de los jugadores ofensivos, como Guedes, al que le tenían que parar con faltas, no todas castigadas ante su impotencia. Pero lo que sí vio el árbitro fueron las manos de Alexis dentro del área, cuando Rodrigo se disponía a rematar de cabeza dentro del área. Nadie discutió el penalti, que “Rodrigol” marcó para volver a ponerse con ventaja en el marcador. ¡Vamossssss! La victoria no se podía escapar.

A partir de ahí, el Valencia CF se encontró más cómodo. El 1-2 significó dar un golpe encima de la mesa, el equipo no bajó la presión y convirtió sus posesiones de balón en interminables. Se tocaba y tocaba el esférico con criterio, sin prisas de un lado a otro. Se quería guardar el botín de los tres puntos como fuera, como si fuera un tesoro. Santi Mina pudo estirar la ventaja, pero ya no se movió el marcador.