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Al fin lo consiguió. Sergio García ganó el Master de Augusta de 2017 y logró su primer grande como golfista. En un duelo final con el campeón olímpico, el británico Justin Rose, el de Borriol logró su esperada entrada en el mundo de los mejores con un ‘major’ que lucirá en su extenso y destacado palmarés como deportista.

La victoria no se decidió en el green del 18, donde ambos fallaron su putt, un golpecito que habría decidido la contienda. Dos hierros geniales de ambos. La bola de Rose dio un golpe afortunado en el borde del green y se quedó a dos metros de la bandera; respondió el español con su mejor wedge del día: la bola limpia voló alta, cayó lenta y rodó como atraída por un imán hacia la bandera: se quedó a metro y medio. Augusta, decían los viejos, se gana metiendo un putt de dos metros cuesta abajo. El último golpe. A su lado los 278 que habían dado ambos para llegar allí eran recuerdo. Los 71 hoyos anteriores, pasado. A eso se redujo el torneo para ambos. Tenían