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Los que vivieron su niñez en la década de los 60 y 70 recordarán el juego de moda de la época: las chapas. Aquellos tapones de refrescos o cervezas con los que miles de niños pasaron horas y horas enfrascados en intensos partidos de fútbol. A día de hoy este juego se ha modernizado pero sin perder su esencia. Además, cuenta con su propia Liga profesional, una competición en la que participan 20 clubes nacionales y en la que no falta una plantilla valenciana.

Las reglas de este juego son sencillas: cada participante dispone de 11 chapas a modo de jugadores y debe meter el máximo número de goles en la portería contraria en un encuentro de 15 minutos. Jugar con precisión requiere de entrenamiento y técnica, algo que parece haber aprendido muy bien Adrián Iborra, subcampeón nacional de la Liga 2016-2017.

Pero el futbolchapa no es sólo competición, todos los integrantes de la Associació Valenciana de Futboxapes coinciden en que lo mejor es disfrutar del juego y hacer amigos.

Mucho entrenamiento, puntería y algo de suerte son las tres claves necesarias para ser todo un experto de las chapas y revivir así una época donde los videojuegos todavía eran ciencia ficción.