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Una veintena de ejemplares de tiburones pintarroja nadan ahora por las aguas de Valencia. Su suelta al mar es el resultado de un proyecto de investigación de la Fundación Oceanogràfic. Con él se busca comprobar la supervivencia de embriones obtenidos por accidente en actividades pesqueras.

Y aunque los tiburones pintarroja no están en peligro de extinción, sus huevos se enganchan en ocasiones en las redes de los pescadores. Por ello, devolverlos a su hábitat natural es clave en la conservación de todas las especies marinas.

Ante la pregunta de la peligrosidad de estos tiburones para las personas, la respuesta desde el Oceanogràfic es clara y tranquilizadora: únicamente se alimentan de pequeños peces.

Además del tiburón pintarroja, el proyecto de recuperación de descartes pesqueros también trabaja con tiburones olayo y rayas. El próximo paso será realizar otra suelta de estos ejemplares en Jávea, otro punto del Mediterráneo en el que los huevos suelen quedar atrapados por la pesca perjudicando así el ecosistema marino.