levantinismo
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Hubo representación de todos los estamentos que conforman el club en un acto que homenajeó a los héroes del ascenso a Primera División y a la totalidad de las distintas secciones deportivas que conceden una identidad particular a la sociedad granota. La velada, que se desarrolló en el marco de la Hípica, en pleno centro de Valencia, sirvió para ratificar el estado de efervescencia que embarga a un club que como advirtió Muñiz, en su alocución, ha regresado al universo de la elite “para quedarse”. Los cuatro capitanes de la plantilla azulgrana concitaron la atención por cuestiones más que evidentes, pero la embajada levantinista era mucho más extensa.

El rastro del Levante Femenino, del Atlético Levante, del Fútbol-Playa, del Levante Fútbol Sala, o Levante Marni era perceptible. Alrededor de los equipos que defienden el escudo de la sociedad granota en diferentes competiciones nacionales y en distintas disciplinas gravitaban los peñistas, un elemente fundamental en la vida de la institución de Orriols. Había miembros de las peñas más significativas. Quizás la noche mostró la versión más polideportiva de una entidad en fase de expansión en los últimos tiempos como demuestra el registro histórico que marcan los más de 20.000 abonados para el ejercicio 2017-2018. Miguel Barrachina y Quico Catalán fueron los encargados de inaugurar una velada que destiló levantinismo.

El presidente de la Delegación de Peñas y el máximo mandatario del club ejercieron de anfitriones y ofrecieron las primeras consignas en clave levantinista. Quico recalcó en su mensaje el excelente trabajo que viene efectuando la Delegación de Peñas. La silueta de la Copa de La República, conquistada en julio de 1937, y la Copa de Campeones de Segunda División del curso 2016-2017 realzaban el contenido de una noche extremadamente significativa. Los dos trofeos concitaron las miradas de los más curiosos. Se trata de dos preciados bienes que ilustran una porción de la historia centenaria de la sociedad levantina. El acto concluyó al filo de la medianoche con una entrega de premios que reconoció el esfuerzo de las secciones del club así como la inmaculada trayectoria del bloque conducido por Muñiz durante la temporada pasada. En definitiva, una fiesta del levantinismo.