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Cada 28 de diciembre el municipio de Ibi se tiñe de blanco con la clásica batalla de harina, se trata de els Enfarinats, que se reúnen junto a la iglesia. Desde allí emprenden una carrera hasta el Ayuntamiento que ha de ganar el alcalde de els Enfarinats. En la meta se encuentra el otro grupo protagonista de la fiesta, la oposición, produciéndose el primer enfrentamiento -jocoso, como todo en este día- entre ellos. La fiesta, cuyos orígenes históricos no están claros, dejó de celebrarse en los años cincuenta. De entonces acá, Ibi ha pasado de ser un pequeño pueblo de apenas 3.000 habitantes a los 20.000 que tiene en la actualidad. Después del paréntesis, en 1980 se recuperó la Dançà y, al año siguiente, els Enfarinats. Todo ello, en principio, por obra y gracia de un grupo de amigos que se reúne durante el año y participa activamente, no sólo en esta fiesta, sino también en la de Moros y Cristianos.

Los cargos de els Enfarinats son los de alcalde, juez, fisco, secretario y cajero. Todos ellos -y el resto del grupo- llevan atuendos de lo más estrafalario y la cara pintada, aunque siempre reconocible. En cuanto a la oposición, el rasgo común es una chistera negra, adornada de estrellas de papel. También son amigos entre sí, fuera de la fiesta; a diferencia dels Enfarinats, éste es un grupo más abierto, pero siempre dentro de unos límites, que les permitan el control y la gobernabilidad. Aquí no hay cargos y, aunque aparentemente els Enfarinats sean los protagonistas, ellos son los primeros en reconocer que “podemos hacer la fiesta gracias a la oposición”.

Mientras se realiza el recorrido de rigor, enfarinats y oposición siguen con su batalla particular. Para entonces ya están completamente blancos, cubiertos de polvos de talco, cuyos botes aparecen como por arte de magia. Todos dan rienda suelta a su imaginación, hacen aquello que les viene en gana, aunque siempre dentro de un cierto orden. Pero la verdad es que están graciosos, ocurrentes y, a estas horas, un pelín colocados; en general la gente acepta de buen grado sus bromas y muchos toman parte en ellas. El grupo de els Enfarinats está compuesto por 14 hombres casados; la de casado es una condición absolutamente indispensable. En cuanto al número, es bastante cerrado. Ellos mismos reconocen que no es fácil que nadie entre en el grupo, ya que está basado en una amistad de muchos años y ese es mérito que no se adquiere de la noche a la mañana.