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La Asociación Nacional Iraila ha hecho una donación de 25.000 euros al Instituto de Investigación Sanitaria La Fe. La entidad financia un proyecto de investigación traslacional cuyo objetivo es el proporcionar fundamentos científicos para un nuevo tratamiento dirigido y personalizado en neuroblastomas de alto riesgo, uno de los cánceres pediátricos con peor pronóstico. El proyecto se centra en los neuroblastomas de alto riesgo con una alteración genética específica, la amplificación de MYCN, que da lugar a otras alteraciones genéticas y metabólicas similares a otros cánceres.

La Asociación Nacional Iraila de Iniciativas para la Financiación de la Investigación del Cáncer Infantil, se creó en el año 2014 tras el fallecimiento de Iraila Latorre Ruiz, víctima del neuroblastoma que padeció durante 5 años. Los padres de Iraila, que el 1 de julio hubiera cumplido 15 años, constituyeron la asociación en memoria de la pequeña con el objetivo de aunar esfuerzos para incentivar la investigación en cáncer infantil. La finalidad de esta entidad es realizar todo tipo de actividades, principalmente artísticas y deportivas, para recaudar fondos destinados a financiar proyectos de investigación que permitan ayudara a mejorar la esperanza de vida de los niños enfermos de cáncer.

Con este proyecto se persigue establecer una prueba de concepto que apoye el tratamiento de estos neuroblastomas con nuevos fármacos que se han empezado a utilizar con éxito en cánceres hematológicos, con los que estos neuroblastomas guardan semejanzas metabólicas. Adicionalmente y en otra fase del estudio, se buscarán nuevos fármacos miméticos contra la alteración genética específica de estos neuroblastomas.

El proyecto financiado con la donación de la Asociación Nacional Iraila, surge de una necesidad clínica urgente, puesta de manifiesto por los investigadores clínicos del grupo desde hace años. Los cánceres pediátricos son enfermedades raras, poco frecuentes. Cada año se diagnostican alrededor de 1.000 casos nuevos en España. Los cánceres pediátricos son diferentes a los que afectan a los adultos y requieren una estrategia clínica y biopsicosocial específica porque el niño “no es un adulto en pequeño”.

De todos los cánceres, el neuroblastoma es uno de los más frecuentes y con un comportamiento biológico peculiar que va desde la curación espontánea, en algunos casos, hasta la progresión rápida y fatal en otros, según las características de la enfermedad. Por ello, esta tan importante el trabajo que desarrolla el GICT-OP, cuyos investigadores trabajan en esta línea desde 1987. El objetivo es conseguir una “individualización” del tratamiento a través de la medicina personalizada o de precisión para cada uno de los niños, según las características de su tumor.