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El Teatre Escalante produce el primer montaje de la compañía valenciana El Pont Flotant dirigido a público infantil. La propuesta, programada del 26 de marzo al 6 de mayo en el Teatro Talia, es una reflexión sobre la diversidad y lleva por título Les set diferències.

El lenguaje del cuerpo, la música, el juego, el humor y la mezcla de las historias reales de los intérpretes con la ficción son algunos de los ingredientes de un espectáculo que reflexiona a propósito de lo que realmente nos separa y nos une a las personas.

“El Pont Flotant son una de las voces más personales del teatro valenciano actual. Sus espectáculos siempre tienen un componente humano y social, a menudo autobiográfico, que los acerca mucho al espectador. Todos los miembros de la compañía están inmersos en la aventura de la maternidad-paternidad y pensé que estarían haciéndose mil y una preguntas sobre la niñez y cómo enfrentarse al reto de la educación de los hijos…”, valora el director artístico de Teatre Escalante, Josep Policarpo, acerca de su apuesta por la compañía.

Les set diferènciesnos muestra en escena a personas de rasgos físicos y de orígenes muy distintos. Sobre el escenario suben seis intérpretes, dos valencianos y cuatro procedentes de Guinea Ecuatorial, Bangladesh, Perú y China. Hay pieles negras, blancas, rosas; ojos alargados, redondos; labios gordos, delgados; africanos, asiáticos, europeos… Un montón de formas y colores, un abanico de lenguas, de costumbres y de maneras de entender la vida que resumen la diversidad humana con la que convivimos día en día.

“La obra se llama ‘Las siete diferencias’, pero habla precisamente de lo contrario, de la igualdad. Es muy importante que desde pequeñas y pequeños eduquemos en determinados valores, entre ellos el de la igualdad de derechos, independientemente de sexo, raza y estatura”, ha subrayado la diputada de Inclusión Social, Teatros y Memoria Histórica, Rosa Pérez Garijo.

Un montón de cajas

“El gran reto ha estado en cómo dirigirnos al público infantil, cómo acercarnos a él conservando nuestro lenguaje, nuestra mirada personal. Pensar, sentir desde nosotros pero con un ojo en esa mirada curiosa, rápida –siempre van por delante–, atenta, inquieta y exigente de los niños para que les resulte atractivo, entretenido, sugerente. Y, al mismo tiempo, documentarnos sobre su conocimiento y sus opiniones sobre el tema. Nuestra mirada a través de la suya”, detallan Pau Pons y Jesús Muñoz, que asumen la dramaturgia y el protagonismo de la octava obra de la compañía. Sus otros dos miembros, Joan Collado y Àlex Cantó, se encargan en esta ocasión de la producción y la escenografía.

El escenario está conformado por una mesa, cuatro sillas y un surtido de cajas que guardan todo tipo de objetos. Por su calidad practicable, las cajas han dado mucho juego a la compañía para jugar, como lo harían los niños, e inventar historias. Así mismo, las cajas tienen un gran papel simbólico, pues representan el viaje, la mudanza y el cambio.

“Es todo aquello que te llevas cuando te vas a otro lugar, pero también, por defecto, todo aquello que no cabe, que no puedes llevarte. Las cajas son los recuerdos, la memoria, por eso también nos ayudan a reconstruir parte de esas historias”, completan Pons y Muñoz.

Reflexión en familia

El Pont Flotant acerca su lenguaje directo, contemporáneo e íntimo a los más pequeños en este canto a la curiosidad, la naturalidad y el humor con que los niños y niñas viven “la diferencia”. Pero también abre un espacio para reflexionar en familia sobre las dificultades que a veces encontramos a la hora de relacionarnos con personas muy diferentes.

“El espectáculo pone en evidencia muchos de los prejuicios que tenemos. Cada padre o madre tendrá que valorar el nivel de comprensión que han tenido sus hijos o hijas, y, si hace falta, resolver dudas. Pero tengo la sensación de que los niños viven la diferencia de una manera más natural que los adultos, todos ellos están creciendo en la diversidad y confío que esa será la mejor vacuna”, valora esperanzado Policarpo.

Retos  nuevos

La diferencia es un aspecto ineludible en estos tiempos. De aquí, la necesidad de poner en pie una obra infantil sobre este tema. En Les set diferències el discurso apunta al hecho de subrayar que la diferencia existe y que es importante conocerla, porque cuando no se conoce o no se quiere conocer es cuando surgen los problemas, los malentendidos y las intolerancias.

“Es evidente que existen diferentes costumbres, tradiciones, creencias, puntos de vista… Y que se tienen que intentar entender y, siempre, respetar. Pero, en todo caso, es un camino de ida y vuelta: tan importante es para los que vivimos aquí y recibimos a personas que vienen de otros países como para las personas que llegan de fuera y se quedan aquí a vivir”, puntualizan los dramaturgos e intérpretes.