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La Copa del Rey regresa para las huestes granotas. El desembarco azulgrana en el trofeo del K.O. está pautado para la noche del próximo jueves en el Estadio Montilivi de Girona. La condición de Primer Divisionista que adorna el expediente del Levante en el tiempo más presente le eximió de participar en las rondas que inauguran el formato de la competición. El enfrentamiento ante la escuadra catalana responde a la eliminatoria de los dieciseisavos de Final que ya se disputa a doble partido. El duelo se resolverá definitivamente en el Ciutat de València en los días finales del mes de noviembre. El Levante y el Girona volverán a verse las caras en el interior del terreno de juego reeditando una situación que con un precedente inmediato durante el relato deportivo de la pasada temporada en el ámbito de la categoría de Plata. El ascendente de los dos clubes en el universo de la Segunda División no fue menor y quedó cuantificado en el ascenso directo compartido en dirección hacia la elite.

El Levante y el Girona estrenan su expediente como rivales en el ecosistema de la Copa del Rey, si bien esta afirmación puede quedar en entredicho si se recurra a la memoria futbolística y se decide recuperar la experiencia que compartieron en el formato de la Copa de La República que cerró el ejercicio liguero del curso 1936-1937 marcado por el desarrollo de la Guerra Civil. El Levante conquistó el título en propiedad tras vencer al Valencia (1-0) en la Final que se materializó sobre el verde del extinto Estadio de Sarrià, propiedad del Espanyol, pero con anterioridad las instituciones batallaron en la fase preliminar. De hecho, el Girona mantuvo la condición de invicto ante el Levante. La entidad catalana extrajo un meritorio empate en el duelo que abrió la competición en Vallejo (2-2). El partido de vuelta, que coincidía cronológicamente con la jornada cuarta, siguió los mimos postulados. No hay más referencias si escruta la participación conjunta como rivales vinculados a la Copa del Rey.

El Levante retoma una prueba deportiva que la temporada pasada apenas degustó. Su paso fue realmente efímero. En los primeros días de septiembre marchó hasta el Ramón de Carranza de Cádiz para enfrentarse a la institución amarilla. Únicamente podía quedar un superviviente en liza en virtud de los condicionantes que marcaban la evolución de la eliminatoria. Todo lo que contendiera en el escenario andaluz adquiría la condición de definitivo. No había posibilidad de redención. Jesús Fernández detentó la condición de héroe en los penaltis. Su actuación fie portentosa. Roger había respondido al gol conseguido por Guiza en los minutos finales del primer acto, pero no hubo variaciones sustanciales en el marcador. Y la obligada prórroga no despejó dudas. El ex arquero azulgrana tiró de instinto para maniatar al Levante. La historia más reciente resalta la escasa profundidad del expediente granota como equipo copero.

Una temporada antes, ejercicio 2015-2016, el grupo que ejercitaba Rubi chocó contra el Espanyol de Galca. El RCDE Stadium marcó tendencia en el encuentro de vuelta. Burgui y Caicedo remontaron la diana inicial de Verza que nació desde la estrategia con un formidable disparo que superó la barrera y la respuesta de Pau. En el Ciutat nadie fue capaz de vencer a su oponente (1-1). El Levante alcanzó la ronda de los octavos de final durante el curso 2014-2015, si bien su aventura concluyó en ese espacio tras caer ante el Málaga. La última muesca azulgrana en cuartos de final aconteció en la campaña 2013-2014. Los triunfos ante el Recreativo de Huelva y frente al Rayo Vallecano dibujaron una eliminatoria ante el F.C. Barcelona resulta con dos triunfos de la entidad culé en el Ciutat (1-4) y una semana más tarde en el Nou Camp (5-1).