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Más de 1.500 personas asistieron al estreno de Las Noches del Oceanogràfic, una propuesta escénica que se desarrollará en el delfinario del centro desde el 14 de julio al 31 de agosto, y en la que se recupera la natación sincronizada, se potencian los elementos de danza y música y, finalmente, participan los delfines, todo ello englobado en una narración claramente espectacular, pero también con un guiño conservacionista, acorde con la política de la nueva gestora, Avanqua, que ha incorporado desde hace dos años la Fundación el Oceanogràfic, desde la que se promueve la investigación, conservación y difusión del mundo marino.

Los asistentes a la première pudieron, al igual que cualquier noche, entrar al acuario a partir de las ocho de la tarde y pasear por las distintas áreas. El pleno de las gradas se fue llenando, de esta forma, paulatinamente hasta que a las diez y media de la noche comenzó la representación, que tuvo una duración de poco más de media hora y en la que participaron unas 50 personas entre el equipo técnico, artístico y cuidadores de los delfines.

La obra de Las Noches del Oceanogràfic comenzó con la intervención estelar de la doble medallista olímpica, Thaïs Henríquez, que cuenta con una gran audiencia en las redes sociales y seguidores por toda España. Thaïs, por fin, desveló la melodía que había escogido para su actuación, la famosa “Chandelier” de la cantante inglesa Sia, sobre la que ejecutó preciosistas movimientos.

Posteriormente, las nadadoras del “Club Atlantis Sincro Burjassot”, coordinadas por Sara Herrero, entraron en escena. Su papel representa a las medusas, los animales más antiguos del planeta, que constituyen el testimonio de cómo está evolucionando la salud de los océanos, ante la acción de los humanos, que simbolizan los miembros del grupo valenciano de danza “Let´s grow”.

En una brillante y trepidante puesta en escena del conocido director artístico, David Diaz, con notables momentos de sorpresa, se desarrolla el encuentro y desencuentro de medusas-mares y humanos que, no obstante, tiene un final feliz y esperanzador, que rubrica la participación de los delfines que, felices, juegan e interactúan en armonía con sus cuidadores, con los que componen figuras caleidoscópicas y que protagonizan un apoteósico final, junto a las medusas y los bailarines.