El parque valenciano Bioparc ya muestra la cría de dril recién nacida, un primate poco conocido que ya puede contemplarse fuertemente agarrado a su madre en la zona que recrea los bosques de ribera de África ecuatorial. Este mes tres grandes alegrías al mundo de la conservación con los nacimientos de Pepe, el cuarto gorila valenciano, una gacela Mhorr, especie extinta en su hábitat. El parque está lleno de atractivos como el nuevo servicio gratuito de rutas guiadas y actividades durante todo el día, el horario ampliado de 10 a 20 horas.

Los driles son uno de los primates más amenazados de África, este bebé, del que todavía se desconoce el sexo, es hijo del macho Rafiki y la hembra Abuja y nace dentro del Programa Europeo de Conservación de Especies Amenazadas. El grupo reproductor valenciano está formado por dos hembras adultas y un macho que viven con los hijos nacidos de cada una de las hembras. Los driles presentan un evidente dimorfismo sexual, siendo el macho muy llamativo. De imponente porte y prominentes colmillos, su cara negra que parece una máscara, destaca sobre el pelaje marrón grisáceo teñido de verde aceituna. Desarrolla una “corona” que le asemeja a un león y unos vivos colores azul púrpura en las nalgas y rojo intenso bajo del labio y en la zona genital. El hombre es su mayor depredador seguido por el águila coronada y el leopardo. Los driles habitan al oeste de África central y suelen vivir en selvas y bosques en grupos formados por un macho y hasta 20 hembras con sus crías. Son omnívoros y se alimentan principalmente de tubérculos, raíces y brotes vegetales que complementan con gusanos, ranas, lagartijas y pequeños mamíferos.

Bioparc Valencia es uno de los tres recintos españoles donde podemos acercarnos a conocer esta especie y el único que se encuentra en un hábitat “multiespecie” donde convive con sitatungas, hipopótamos pigmeos, talapoínes y gansos del Nilo. Pero BIOPARC es “ocio con causa” por lo que el mayor atractivo es que se está llenado de vida con los últimos nacimientos y, lo más importante, es que se trata de crías de especies incluidas en la tristemente famosa “lista roja” de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) con un altísimo riesgo de extinción.