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Es la primera vez que un par de buitres macho del zoo de Amsterdam han sido padres. Sus cuidadores les introdujeron un huevo abandonado y la pareja de aves lo adoptó.

Durante dos meses lo incubaron a turnos y al final nació un polluelo en perfecto estado de salud y desde entonces, la pareja de buitres gays lo alimenta y cumplen sus funciones a la perfección.