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Los Reyes Magos es la tradición española más famosa en Navidad, además de ser la más querida y esperada por los niños durante todo el año. Se celebra anualmente cada 6 de enero, el cual es conocido como “Día de Reyes”.

Cada Navidad los niños escriben cartas a sus majestades: Melchor, Gaspar y Baltasar. En ellas explican su comportamiento durante el año y les hacen saber que juguetes desean recibir la mañana del 6 de enero aunque si se han portado mal en lugar de regalos puede esperarles un saco de carbón.

Esta tradición parte del Nuevo Testamento. En él se cuenta como tres reyes sabios viajaron desde los confines del mundo para hacerle llegar al niño Jesús oro, incienso y mirra. Fue en 1885 cuando el Gobierno de España convocó una cabalgata para conmemorar esta festividad aunque en Alcoy llevaba realizándose desde 1866.

En este día de reyes, tiene lugar otra tradición típica: el roscón de Reyes, tradicionalmente elaborado con harina, levadura, leche, huevos, agua de azahar, margarina, azúcar y sal. Su origen no tiene relación con los Reyes Magos, estaba relacionado con las saturnales romanas, fiestas en honor al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano celebrase los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y esclavos.

En España tiene forma de rosca, simulando una corona real, cubierto de unas frutas que representan las joyas de la corona. En su interior lleva escondida una pequeña sorpresa, a veces de gran lujo y valor, que comenzó a añadirse cuando el rey francés Luis XV, encantado con el roscón, quiso propagarlo colocando una moneda en su interior como sorpresa entre la aristocracia francesa y europea. Años más tarde llegaría a España de manos de la Casa de los Borbones y pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano. Si por el contrario toca el haba no quedará más opción que abonar la cantidad del coste del roscón.