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Cuando encontramos una ballena varada en la playa, un complicado protocolo se pone en marcha. Primero hay que averiguar cuáles son las causas por las que ese animal ha aparecido en la costa, lejos de su hábitat natural. Para eso están los forenses de ballenas.

Su trabajo no es fácil ya que estos mamíferos se descomponen con rapidez pero si se actúa con precisión, el forense podrá identificar la razón de la muerte, su estado de salud previa al deceso, edad, estado reporductivo o alimentación.

Este estudio es crucial porque es prácticamente imposible analizarlos mientras están vivos en alta mar.