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La joven diseñadora valenciana, Ana Belén Sastriques Gálvez, sigue creando tendencia en un fenómeno que transpasa fronteras: la bufandafallera. Solo en un año, ha conseguido que su creación haya hecho que las Fallas sean conocidas, más aún, a nivel internacional.

Con dilatado currículum en el mundo del diseño y de la indumentaria valenciana, desde que salió de Barrería siempre ha ido creando e inventando. Pero su producto estrella y tan de moda en nuestra fiesta es la citada bufanfafallera.

Cuando la indumentarista se embarco en el proyecto de crear algo tan valenciano y fallero como novedoso, nunca pensó que fuera a alcanzar tal dimensión. La gerente de la firma Amparo Gálvez decidió coger el pañuelo típico de ‘hierbas o cuadros’ y convertirlo en bufanda.

Como diseñadora, quiso añadir su toque personal con unas bolas que remataran dicho pañuelo. Sin duda, aquel producto, que más tarde fue registrado por la propia autora como bufandafallera, fue el éxito de las pasadas fiestas josefinas.

Una revolución en la moda del sector del indumentarismo valenciano que sigue expandiéndose, y del cual su creadora se siente muy orgullosa, pese a que haya copias del original.

Al respecto, asegura: “Evidentemente, no me gustan que me copien, y más cuando la mayoría se está aprovechando de mi marca para vender su producto”. Pero, a su vez, confiesa que esto le hace más importante. “Por un lado, porque todas las copias son de peor calidad y más caras. Por otro, porque aquellas que son más baratas, procedentes del mercado chino, no deben ser aconsejables para la salud”.

Tras esta matización, remarca que lo importante “es que nadie ha podido ni ha sabido cambiar el estilo. Y esto deja claro que son muy buenas las mías o que no se tiene imaginación”.

Lo nocivo puede salir caro

Pero aún se muestra más contuntende con el tema de la imitación. “Que unos chinos te copien es sorprenderte. Aunque lo importante ya no es que me copien, sino que la gente las compre; entre otras cosas, porque a esos precios queda claro que el producto no tiene los canones mínimos de calidad, y pueden llegar a ser peligrosos para la salud de las personas y niños”. Es más, cuestiona Sastriques: “¿Alguien ha pensado que le puede pasar a un niño que tirando petardos le caiga la chispa en una de esas ‘fundas’?’”.

Y tras poner en alerta, insiste en que no le preocupan las copias asiáticas. “Cada vez son más las personas que buscan las auténticas en los diferentes puntos de venta en la Comunidad Valenciana. La gente quiere las originales, y esas son las de Amparo Gálvez”. No solo, matiza, “porque las he creado yo y porque nuestra materia prima es de calidad y están realizadas artesanalmente, sino porque a calidad-precio nadie puede competir con ellas”.

Dos razones que hacen que todos los días se vendan bufandas ante la proximidad de las Fallas, asegura. De hecho, “es una locura la cantidad de pedidos que estamos recibiendo”, apunta la diseñadora.

Por último, aconseja que si están interesados y la quieren, no se esperen a última hora, porque se pueden quedar sin ella.