Compartir

Bodegas Murviedro ha inaugurado su Cueva Museo en el barrio de la Villa de Requena, que pretende ser un espacio de divulgación para acercar la cultura del vino a todo tipo de público, acompañándoles a descubrir su historia y haciéndoles partícipes de los secretos que encierra el mundo enológico en la comarca Requena-Utiel.

El evento ha recreado un recorrido por la historia de la bodega, que surge en 1927 cuando la familia Schenk decide dar un paso más en su expansión instalándose en España en busca de vino de calidad para el norte de Europa; recordando la etapa de los 80 en la que se produce el salto del vino a granel al embotellado, pasando por su traslado a Requena en 1997, lo que modificó la estrategia de la compañía y le condujo a un mayor crecimiento y consolidación de su marca. Un reconocimiento a la calidad de sus vinos que le ha valido la proyección internacional a lo largo de todos estos años.

Marc Grin ha querido enfatizar que en esta nueva etapa el viñedo va a adquirir un protagonismo especial, ya que a la inauguración de la nueva Cueva Museo hay que sumar la adquisición de la nueva Finca Casa Lo Alto, donde la bodega quiere llevar a cabo un proyecto de enoturismo que verá la luz en el verano de 2018 y apostar por la agricultura ecológica y las técnicas biodinámicas. Un paraíso de 150 hectáreas que se suman a los viejos viñedos de la partida El Ardal.

La bodega ha creado, además, un vino homenaje de edición limitada, que lleva por nombre la fecha de la fundación de Bodegas Murviedro (1927). Se trata de un monovarietal de Bobal que seleccionaron los enólogos del grupo Schenk como vino homenaje, al decantarse de forma unánime por embotellar 100% Bobal, destacando por encima de todo “su tipicidad única”.

El vino elegido procede de una selección de uvas de la parcela El Ardal, recientemente adquirida por la bodega, que estaba a punto de arrancarse y que Bodegas Murviedro adquirió con la finalidad de conservar un patrimonio único de la zona, las viñas viejas de Bobal. Este vino surge de la primera añada de esta parcela, la añada de 2016, cuyas viñas dieron 1,5k por cepa. Unas cepas que por su edad, más de 70 años, ofrecen una regularidad tanto en sus frutos como en la cantidad.