Como si fuera el auténtico Miguel de Molina, Ángel Ruíz, consigue la mejor encarnación que ha dado España de la sugerente mezcla entre vanguardia y tradición. El actor cuenta a través de su vida algo que atañe a nuestro presente y de situar a la copla en el lugar que le corresponde, como un arte popular que surgió en tiempos de libertad y sedujo a grandes como Rafael de León, Manuel de Falla o el mismísimo Lorca.